Estudiar aunque sea un poco de filosofía, es algo de un valor incalculable para todo hijo de vecino, incluido aquellos para los que nunca será una vocación. Y ello por razones muy simples. La primera es que sin filosofía no se puede entender nada del mundo en que vivimos. Simplemente porque la práctica de totalidad de nuestros pensamientos, de nuestras convicciones, pero también de nuestros valores, se inscriben, sin que nosotros seamos conscientes en todo momento, en el marco de alguna de las grandes visiones del mundo elaboradas y estructuradas por el hilo que recorre la historia de las ideas.
En ocasiones no se filosofa para divertirse;tampoco únicamente para comprender el mundo o entenderse a sí mismo, sino para . a través de la filosofía podemos vencer los miedos que paralizan nuestra vida, y es un error creer que la psicología podría sustituirla hoy en esta tarea.
Aprender a vivir, a dejar de temer en vano los diversos rostros de la muerte simplemente, aprender a superar la banalidad de la vida cotidiana, el aburrimiento y el tiempo que pasa, éste fue el primer objetivo que se fijaron los filósofos de la Antigüedad Griega.
Uno de los principales defectos del mundo contemporáneo es el querer reducir la filosofía a una simple reflexión crítica o, peor aún a una teoría sobre la argumentación. La reflexión y la argumentación son actividades altamente estimables;resultan indispensable para la formación de buenos ciudadanos, capaces de participar con cierto grado de autonomía en la vida de la ciudad, eso es cierto. Pero no son mas que medios para alcanzar medios distintos a los de la filosofía, pues esa última ni es un instrumento político ni un mero punto de apoyo para la moral.
Partiremos de una consideración muy simple, el ser humano, diferencia de dios(si es que Dios existe), es mortal o, por decirlo como los filósofos, es un ser finito, limitado en espacio y en el tiempo. Pero a diferencia de sus limites, es el único ser que tiene conciencia de sus límites. Sabe que va a morir y que también morirán sus seres queridos.
Lo mas sencillo para empezar a definir la filosofía es, como tendrás ocasión de comprobarla es ponerla en relación con el proyecto religioso.
Abre un diccionario y veras que el término salvación designa ante todoel hecho de ser salvado, de escapar de un gran peligro, de una catastrofe. Evidentemente este peligro, esta catastrofe se trata de la muerte.
Lo esencial de la doctrina cristiana de la salvación es la siguiente: para aquellos que aman, para aquellos que confían en la palabra de Cristo, la muerte no es más que una apariencia, un tránsito. A través del amor y la fe, podemos obtener la inmortalidad.
Hay que reconocer que esta idea tranquiliza bastante. Después de todo lo que deseamos es no morir y que nuestros seres queridos tampoco mueran. La vida real acaba frustrando un día u otro todas esta esperanzas, por eso hay quien busca la salvación poniendo su confianza en un Dios y unas religiones que le aseguran que alcanzará.
Pero para aquellos que no están convencidos, para los que dudan de la verdad de estas promesas, el problema sigue ahí. Y es justamente ahí donde la filosofía, por así decirlo, toma el relevo.
La muerte en sí (este aspecto es crucial si quieres entender el campo de la filosofía) no es una realidad tan sencilla como por lo general se suele creer. No se limita a ser el -fin de la vida- , un cese menos brutal de nuestra existencia. Ciertos sabios de la Antigüedad afirmaban que no se trataba de un asunto del que fuera necesario reflexionar porque había dos opcines o bien estoy vivo y entonces la muerte (por definición) no está ahí, o bien hace acto de presencia y (también por definición) yo ya no estoy ahí y no puede inquietarme.
Ese razonamiento es un poco pobre. La verdad es que la muerte es contra de lo que sugiere este antiguo adagio, muestra rostros bien distintos, al ser su presencia paradójicamente perceptible en toda su extención en el corazón mismo de la vida mas llena.
He aquí lo que en un momento u otro atormenta a ese desgraciado ser finito que es el hombre, porque sólo él es consciente de que su tiempo es limitado, de que lo irreparable no es una ilusión, y puede que le haga bien reflexionar sobre lo que debe hacer en su corta vida.
Edgar Poe en uno de sus poemas repite una única formula: Never more -nunca mas-, quería decir es que la muerte pertenece al ámbito del -nunca más-. Aunque no se trate de la desaparición de un ser querido, todo aquellos que pertenece al ámbito del forma parte del registro de la muerte.
Si lo consideras desde este punto de vista, verás qué lejos está la muerte del poder definirse exclusivamente como el final de la vida biológica.
Para vivir bien , para ver en libertad para ser capaces de epxerimentar felicidad, generosidad y amor debemos, en primer lugar y ante todo, vencer el temor o, mejor dicho, los temores, ya que las manifestaciones de lo irreversible son diversas. Pero es precisamente en este punto donde existe entre la religión y la filosofía una discrepancia fundamental.
Para la religión la fe, ella y solo ella puede hacer recaer sobre nosotros la gracia de Dios. Afirman que si tienes fe en Él, Dios te salvará y de ahí ante todo exijan humildad que, a sus ojos es lo contrario de la arrogancia y la vanidad propias de la filosofía.
La filosofía también pretende salvarnos, si no de la muerte misma, al menos la angustia que nos inspira, pero recurriendo sólo a nuestras propias fuerzas y con la sola ayuda de la razón. Al no lograr creer en un Dios salvador, el filósfo es, ante todo, aquel que cree que cocnociendo el mundo, conociendose a sí mismo y a los demás en la medida que nos permite nuetra inteligencia, se puede llegar a superar los miedos, pero más que desde una fe ciega, desde la lucidez.
La filosofía también pretende salvarnos, si no de la muerte misma, al menos la angustia que nos inspira, pero recurriendo sólo a nuestras propias fuerzas y con la sola ayuda de la razón. Al no lograr creer en un Dios salvador, el filósfo es, ante todo, aquel que cree que cocnociendo el mundo, conociendose a sí mismo y a los demás en la medida que nos permite nuetra inteligencia, se puede llegar a superar los miedos, pero más que desde una fe ciega, desde la lucidez.
Si las religiones se definen a sí mismas como doctrinas de salvación a través de Otro, por la Gracia de Dios, los grandes sistemas filosóficos como doctrinas de la salvación por uno mismo, sin ayuda de Dios.
En opinión de filósofos como Epicteto y Montaigne el miedo a la muerte nos impide vivir bien. parece que la irreversibilidad del curso de las cosas, que es una forma de muerte en el corazón mismo de la vida, amenaza todos los dias con arrastrarnos hacia una dimensión del tiempo que corrompe la excistencia la del pasado donde se alojan los grandes destructores de la felicidad que son la nostalgia y la culpabilidad, el arrepentimiento y los remordimientos. Los filósofos griegos creían que el pasado y el futuro son dos males que pesan sobre la vida humana los dos focos de los que surgen todas las angustias que acaban hechando a perder la única dimensión de la existencia que merece la pena vivir, simplemente porque se trata de la única real:la del instante presente. El pasado ya no es y el futuro aún no es , por tanto vivimos casi toda nuestra vida entre recuerdos y proyectos entre nostalgias y esperanzas. Pensamos que fuéramos mucho mas felices si consiguieramos esto o aquello.
A fuerza de lamentar lo pasado o de esperar lo que está por venir acabamos por desperdiciar la única vida que merece la pena ser vivida, la que surge del aquí y la del ahora, y que seguramente no sabemos apreciar como se merece.
La religión de cara a ello nos promete que ya no debemos tener miedo porque nuestros mayores deseos se verán colmados, que podemos vivir el presente tal y como es, incluso esperando un futuro mejor, que esxiste un Ser bondadoso e infinito que nos ama por encima de todo. Así, Él nos salvará de la soledad, de la separación de aquellos otros seres querido que, aunque desaparezca un día de esta vida, nos estarán esperndo en otra. Basta creer, pues en el ambito de la fe donde opera la alquimia por la gracias de Dios.
Nos invita a adoptar una actitud que se resume en dos palabras> confianza y humildad.
La filosofía también promete ayudarnos a escapar de estos miedos primitivos Comparte con la religión que la angustia nos impide vivir bien: no es ya que no nos deja ser felices, es que tampoco nos deja ser libres. Uno no puede ni pensar en actuar libremente cuando está paralizado por esa inquietud sorda que genera, por muy inconsciente que sea, el miedo a lo irreversible. Se trata de invitar a los seres humanos a la salvación. Salvación que no puede proceder de Otro debe provenir de nosotros mismo. Recurrir a la ayuda de la razón y aprendamos a utilizarla como es debido, con audacia y firmeza.
Aunque la búsqueda de una salvación al margen de dios esté en el corazón de todo gran sistema filosófico, aunque éste sea su objetivo final no se podría alcanzar sin pasar por una reflexión profunda en torno a la inteligencia de lo que es y de lo que debería ser o lo que habría que hacer. Filósofo es aquél que piensa que no estamos aquí de turismo, para divertirnos; esta certeza será el resultado de un pensar, de una reflexión y no de un reflejo condicionado. Lo que implica que ha tenido que recorrer tres etapas: de la teoría, la de la moral o la ética y, finalmente, la correspondiente a la conquista de la sabiduría o la salvación.
Lo primero que hace la filosofía por medio de la teoría es hacerse una idea del > adquirir un conocimiento mínimo del mundo en el que se va a desarrollar la existencia. Si la filosofía consiste en la búsqueda de la salvación, en la reflexión en torno al tiempo que va transcurriendo y es limitado, no puede por menos hacerse preguntas sobre la naturaleza del mundo que nos rodea. Esta es una parte esencial de la vertiente teórica de la filosofía.
Cómo vivir con los demás, qué reglas de juego adoptar, cómo comportarnos de forma -vivible-, útil digna de forma simplemente justa en nuestras relaciones con los demás, en una parte no teórica sino práctica de la que se encarga la filosofía que deriva en un sentido amplio de esfera de la ética.
Para qué conocer el mundo y su historia, para qué esforzarse en vivir en armonía con los demás, qué finalidad o qué sentido tienen todos los esfuerzos, además buscarle sentido a ello, es un tema del cuál se ocupa la salvación de la sabiduría. Ser sabio no consiste, por definición, en amor o buscar el ser. Ser sabio supone simplemente vivir sabiamente, feliz y libre en la medida de lo posible, tras vencer finalmente, los miedos que la finitud despierta en nosotros.
LA FILOSOFÍA UNA VEZ MÁS AL REVÉS DE L QUE TIENDE A SER UNA OPINIÓN MUY GENERALIZADA Y FALSAMENTE SUTIL, HA AVANZADO BASTANTE MAS EN EL DESARROLLO DEL ARTE DE PLANTEAR PREGUNTAS QUE EN EL DE ELABORAR RESPUESTAS. OTRAS DE LAS PROMESAS CRUCIALES DE LA FILOSOFÍA, PRECISAMENTE PORQUE SE MUEVE FUERA DEL ÁMBITO RELIGIOSO Y NO DEPENDE DE LA VERDAD DE NINGÚN OTRO, LAS REPUESTAS QUE OFRECE SON PROFUNDAS, APASIONANTES.

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