martes, 11 de mayo de 2010











LA POLÍTICA Y LO POLÍTICO
¿Es necesaria una distinción entre una y otra?

Evidentemente si, pero antes de fundamentar ésta afirmación argumentaré un poco sobre el tema a continuación.

La política tal y como la queremos definir ahora vinculada a lo político viene a coincidir con el concepto de “policía” de Jacques Rancière, haciéndola coincidir con la imagen más extendida de la política, como “el conjunto de los procesos mediante los cuales se efectúan la agregación y el consentimiento de las colectividades, la organización de los poderes, la distribución de los lugares y funciones y los sistemas de legitimación de esta función”.

En la tensión entre lo político y la política, son los antagonismos y conflictos sociales concretos los que muestran que el orden social es contingente.

No hay política sin lo político. La regulación del orden, incluso en forma de un subsistema institucionalizado de discursos y prácticas, necesita de un desorden que ordenar, de antagonismos que intentar gobernar. Sin embargo, no podemos afirmar lo contrario (no hay lo político sin la política) puesto que lo político puede existir fuera y dentro de la política. Lo político en tanto que relacionado con la subversión y reproducción de cualquier orden social no puede ser localizado en un único nivel determinado de las relaciones sociales (por ejemplo, sólo en la esfera pública) ya que la producción o subversión de cualquier presencia se puede producir en cualquier tipo de relación social. Por eso lo político, además de condición de posibilidad de la política, es su amenaza, su condición de imposibilidad, lo que impide que todo el gobierno del conflicto se produzca dentro de sus fronteras. La política no logra ocuparse de todo lo político.

Una vez explícitas tales bases teórica, afirmamos que la Política, entonces es, el proceso y actividad dinámica orientada ideológicamente, a la toma de decisiones de un grupo de personas para la consecución de objetivos y la administración obtención y mantención del Poder, como argumento utilizado por excelencia para mantener el orden del Estado; mientras que lo político es la condición de posibilidad de la política y lo que impide el conflicto del gobierno e sus fronteras. Es evidente la distinción ya que mientras la primera es la actividad dirigida a una organización, estructuración para la consecución del fin, lo segundo consiste en las acciones ejecutoras de dichas actividades para alcanzar y hacer efectivo el fin, por lo tanto queda de forma clara dicha distinción.

Para complementar la distinción, hay un aspecto que, de una forma u otra se vincula al tema, y es la participación del “político”, quien es la figura humana especializada en la materia. El Político es la persona que se desenvuelve en el ámbito, es decir, sin la figura humana no se puede ejecutar ni la política ni lo político. Por ejemplo: El presidente, el Gobernador, el Alcalde, etcétera…

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