Los partidos políticos
Los partidos políticos son instituciones indispensables para el funcionamiento de las democracias contemporáneas, en la medida en que proveen a los votantes de una oferta de candidatos y programas entre los que elegir. Pero los partidos también existen en los regímenes no democráticos. La Alemania de Hitler, la Unión Soviética, la China comunista, Cuba, Corea del Norte y otros países han estado gobernados por partidos únicos que monopolizaban el poder del Estado. También pueden existir dos o más partidos rivales en regímenes no democráticos, como Irán, Pakistán y Marruecos.
Los partidos políticos son organizaciones que procuran colocar a sus líderes y cuadros en instituciones a través de las cuales pueden ejercer poder político. Situados entre la sociedad y el Estado, concurren ante el electorado con propuestas de acción política, al objeto de conseguir suficiente respaldo electoral para dirigir la acción de gobierno o, al menos, influir en ella.
Esta definición puede incluir varios tipos de partidos políticos: desde los que predominan en las democracias hasta los que imperan en las dictaduras, pasando por los que no buscan consolidar el sistema político dentro del cual operan, sino subvertirlo. Una primera clasificación permite distinguir entre partidos políticos competitivos, anti-régimen y hegemónicos o únicos.
• Los partidos competitivos aceptan los principios democráticos y compiten, a través del proceso electoral, por los puestos desde los que se ejercen el poder político.
• Los partidos anti-régimen no aceptan las reglas del sistema existente de gobierno aspirando a revocarlas. En algunas ocasiones, estos partidos compiten en elecciones democráticas, pero no con el objetivo de consolidar la democracia sino más bien de hacerla fracasar.
• Los partidos hegemónicos y/o únicos monopolizan el poder del gobierno en muchos regímenes dictatoriales.
Según su tipo de militantes
1. Partidos distintivos: son aquellos que establecen distinciones dentro del conjunto del electorado en la medida en que apelan a grupos o sectores específicos dentro de la estructura social del país. Bajo la categoría de “partidos distintivos” cabe incluir a los que en la literatura han recibido la denominación de partidos afiliados o militantes, de clase, de masas, particularistas, confesionales y étnicos. Algunos partidos distintivos se organizan con el fin de promover intereses de minorías regionales o nacionales (como el Partido Nacional Escosés en el Reino Unido) por ejemplo: el medio ambiente, los derechos de la mujer o la oposición a la Unión Europea.
2. Partidos “atrapalotodo” (catch-all): son interclasistas y buscan ampliar el máximo posible su base de apoyo popular. Para lograr su principal objetivo de ganar las elecciones y acceder al gobierno, los partidos “atrapalotodo” intentan captar votos procedentes de diversas clases sociales, religiones, grupos étnicos y otros segmentos de la población. Relajan, por tanto, sus compromisos con grupos sociales específicos y adoptan programas políticos más flexibles e incluyentes para atraer a amplios sectores del electorado. Estos partidos tienden a ser moderados ideológicamente, tratan de evitar los extremos políticos de la izquierda y la derecha, y prefieren tener una amplia red a ambos lados del centro político.
Los partidos “atrapalotodo” fomentan más la estabilidad de la democracia que los “distintivos”. En efecto, se ha afirmado que los partidos interclasistas promueven la moderación y el compromiso e todas las clases sociales y en otros grupos de la sociedad porque son muy inclusivos.
Sistemas de partidos
El término sistema de partidos hace referencia al número de partidos de un país, a sus relaciones y posibles alianzas, así como sus orientaciones ideológicas.
En algunas democracias ha gobernado durante un largo período un solo partido, configurando un sistema de partido hegemónico. Por ejemplo: Japón estuvo gobernado ininterrumpidamente por el Partido Democrático Liberal (PDL) desde 1955 hasta 1993.
En aquellas democracias en las que dos partidos suelen alternarse en el gobierno nos encontramos con un sistema bipartidista.
Y hay otros países que tienen un sistema multipartidista. En los sistemas multipartidistas, seis o más partidos obtienen representación parlamentaria, pueden participar en gobiernos de coalición o prestar apoyos a gobiernos minoritarios. España, Polonia, Israel e Italia son ejemplos de sistemas multipartidistas.
Los partidos políticos son instituciones indispensables para el funcionamiento de las democracias contemporáneas, en la medida en que proveen a los votantes de una oferta de candidatos y programas entre los que elegir. Pero los partidos también existen en los regímenes no democráticos. La Alemania de Hitler, la Unión Soviética, la China comunista, Cuba, Corea del Norte y otros países han estado gobernados por partidos únicos que monopolizaban el poder del Estado. También pueden existir dos o más partidos rivales en regímenes no democráticos, como Irán, Pakistán y Marruecos.
Los partidos políticos son organizaciones que procuran colocar a sus líderes y cuadros en instituciones a través de las cuales pueden ejercer poder político. Situados entre la sociedad y el Estado, concurren ante el electorado con propuestas de acción política, al objeto de conseguir suficiente respaldo electoral para dirigir la acción de gobierno o, al menos, influir en ella.
Esta definición puede incluir varios tipos de partidos políticos: desde los que predominan en las democracias hasta los que imperan en las dictaduras, pasando por los que no buscan consolidar el sistema político dentro del cual operan, sino subvertirlo. Una primera clasificación permite distinguir entre partidos políticos competitivos, anti-régimen y hegemónicos o únicos.
• Los partidos competitivos aceptan los principios democráticos y compiten, a través del proceso electoral, por los puestos desde los que se ejercen el poder político.
• Los partidos anti-régimen no aceptan las reglas del sistema existente de gobierno aspirando a revocarlas. En algunas ocasiones, estos partidos compiten en elecciones democráticas, pero no con el objetivo de consolidar la democracia sino más bien de hacerla fracasar.
• Los partidos hegemónicos y/o únicos monopolizan el poder del gobierno en muchos regímenes dictatoriales.
Según su tipo de militantes
1. Partidos distintivos: son aquellos que establecen distinciones dentro del conjunto del electorado en la medida en que apelan a grupos o sectores específicos dentro de la estructura social del país. Bajo la categoría de “partidos distintivos” cabe incluir a los que en la literatura han recibido la denominación de partidos afiliados o militantes, de clase, de masas, particularistas, confesionales y étnicos. Algunos partidos distintivos se organizan con el fin de promover intereses de minorías regionales o nacionales (como el Partido Nacional Escosés en el Reino Unido) por ejemplo: el medio ambiente, los derechos de la mujer o la oposición a la Unión Europea.
2. Partidos “atrapalotodo” (catch-all): son interclasistas y buscan ampliar el máximo posible su base de apoyo popular. Para lograr su principal objetivo de ganar las elecciones y acceder al gobierno, los partidos “atrapalotodo” intentan captar votos procedentes de diversas clases sociales, religiones, grupos étnicos y otros segmentos de la población. Relajan, por tanto, sus compromisos con grupos sociales específicos y adoptan programas políticos más flexibles e incluyentes para atraer a amplios sectores del electorado. Estos partidos tienden a ser moderados ideológicamente, tratan de evitar los extremos políticos de la izquierda y la derecha, y prefieren tener una amplia red a ambos lados del centro político.
Los partidos “atrapalotodo” fomentan más la estabilidad de la democracia que los “distintivos”. En efecto, se ha afirmado que los partidos interclasistas promueven la moderación y el compromiso e todas las clases sociales y en otros grupos de la sociedad porque son muy inclusivos.
Sistemas de partidos
El término sistema de partidos hace referencia al número de partidos de un país, a sus relaciones y posibles alianzas, así como sus orientaciones ideológicas.
En algunas democracias ha gobernado durante un largo período un solo partido, configurando un sistema de partido hegemónico. Por ejemplo: Japón estuvo gobernado ininterrumpidamente por el Partido Democrático Liberal (PDL) desde 1955 hasta 1993.
En aquellas democracias en las que dos partidos suelen alternarse en el gobierno nos encontramos con un sistema bipartidista.
Y hay otros países que tienen un sistema multipartidista. En los sistemas multipartidistas, seis o más partidos obtienen representación parlamentaria, pueden participar en gobiernos de coalición o prestar apoyos a gobiernos minoritarios. España, Polonia, Israel e Italia son ejemplos de sistemas multipartidistas.


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